jueves, 9 de agosto de 2018

Día 65: The act of killing o la impunidad del poder

Reflexión diaria: "... de todas aquellas personas..."

"y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos". - Doce pasos y doce tradiciones, p. 75.



"Está prohibido matar. Por lo tanto, todos los asesinatos son castigados salvo aquellos que se practican en gran número, y acompañados por el sonar de las trompetas".

Con ésta cita de Voltaire se abre el documental de Joshua Oppenheimer. La misma hace referencia a las matanzas ocurridas en Indonesia tras el fallido golpe de Estado de 1965, a manos de hombres que actuaban como gángsteres, al mejor estilo del mundo de Hollywood de los 70/80.

Los protagonistas
Se trata de un metafilme que muestra la metáfora de todas las historias oficiales: éstas las cuentan los que vencen. Los asesinos realizan a lo largo de la película un rodaje representando las muertes, torturas, incendios y tomas de pueblo que llevaron a cabo durante aquella época, con una jactancia que incomoda a quien lo mire, menos a Anwar Congo (el asesino número 41) y sus amigos y familiares, quienes miran sus dramatizaciones haciendo comentarios sobre cosas tan triviales sus propias actuaciones o las vestimentas que escogieron para alguna escena. Es una película que primero trata sobre la impunidad, y luego sobre el horror.

"¿Porqué la gente ve películas sobre nazis? ¡Para ver poder y sadismo! Nosotros podemos hacer eso. Y como prueba está que nunca recibimos castigos por los asesinatos".
"'¡Terminen con los chinos!' se convirtió en '¡Terminen con el padre de mi novia!'"
"Cuando tenía la información, decía '¡Culpable!', y los llevábamos y los matábamos."
Éstos son los tipos de comentarios que escuchamos a lo largo del documental, salvo en algunos aislados momentos donde los protagonistas se detienen a cuestionar algunas escenificaciones (las cuales vemos ser vistas) y su temor a brindar una imagen demasiado cruel para su pueblo, pues "no toda verdad es buena".


La cámara es omnisciente y toma distancia de las cosas que pasan. La única voz que interpele a estos "gángsteres", u "hombres libres" (como se hacen llamar a sí mismos) es la voz del director, calma y precisa, quien delega en el espectador la tarea de juzgar la historia que se cuenta.

Un filme extraño, pero sencillo, con la fuerza necesaria para sacar de foco a quien lo vea.

Anwar Congo y Herman Keto

3 comentarios:

  1. Que tal María!
    Tomo buena nota del documental, me resulta interesante lo que plantea. Ultimamente estoy viendo bastantes, hay buenas producciones y que tocan todo tipo de temas.
    Que tengas un buen finde, bicos:)

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  2. Hola Fran!!
    Gracias por pasarte. Lindo saber de vos.
    Que tengas un excelente finde.
    Besos!

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  3. Este sí que me lo apunto. Y prometo después contarte aquí mi impresión al respecto.

    Gracias por la recomendación.

    Abrazo inmenso.

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