viernes, 25 de mayo de 2018

Lascia Chio Pianga

Es la canción con la que comienza la película "Anticristo", del ya afamado Lars Von Tier.


Aquí pueden haber (o no, según su interpretación del tema) spoilers. Así que ya los atajo.
"Anticristo" es una película, típica de von Tier, para pocos: los enfoques fuera de cámara, seguidos de cámaras lentas en tonos acromáticos y cortes dudosos, hacen de esta obra, UNA obra.
Vayamos a lo siguiente: el prólogo es, sin más, uno de los comienzos más surrealistas que he visto del cine. Su preludio de tragedia nos incauta desde que empieza la melodía con la cual también termina, hasta que comienza el primer capítulo.
Ya entonces vemos tomas de falso documental que el director nos invita a ver como una especie de espías dentro de la intimidad de una pareja que ha perdido a su hijo debido a... la naturaleza del ser. Porque de eso trata la película.


Debo aclarar, por méritos personales, que la escenificación del primer ataque de pánico de la esposa ha sido detallado de manera espléndida: casi volví a tener uno yo.

Ahora bien, continuemos con el filme. Por un lado tenemos a un excelente Willam Dafoe interpretando al terapeuta de una excelentísima Charlotte Gainsbourg, su propia esposa, que no puede superar la pérdida de su querido hijo Nick.

(Punto aparte: la elección de von Tier de no dar nombres a los personajes sobrevivientes es, sin duda, un punto a favor)

Las escenas sexuales no tienen nada de placentero: al contrraio, producen más dolor que el mordisco de un zorro.
El encarar la cinta como falso documental insertando imágenes oníricas de turbulentos efectos ha dado en el clavo para el fin de ésta película: él es quien primero intenta cazar a ella en sus redes psicológicas, pero es ella quien lo termina cazando a él.

-Y entendí que todo lo que solía ser hermoso sobre el Edén, tal vez era repugnante. Ahora puedo oír lo que no había oído antes. El grito de todas las cosas que van a morir. La naturaleza es la Iglesia de Satanás.

Aquí está el quid de la cuestión: las imágenes oníricas son perfectas, bellamente simples y austeras... Pero todas preludian un fin aterrador.

Ya metiéndonos hacia la mitad de la película, comenzamos a ver operar el mecanismo de inversión, el cual será, en sí mismo, la JUSTIFICACIÓN de la trama. La naturaleza humana versus el raciocinio, el bien versus el mal: he aquí la complejidad de la película resumida en pocas palabras.

Reaparecerán tres mendigos ya introducidos en el preámbulo: al final, ella termina desnuda, y él, con las pupilas dilatadas.



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