viernes, 25 de mayo de 2018

Día uno

REFLEXIÓN DIARIA: La gratitud debe ir hacia adelante y no hacia atrás.


Perdí todo. Cuando me refiero a “todo”, hablo de mi libertad; de mi libertad de elegir, que es, al fin y al cabo, la esencia de todo ser humano. En este blog seguramente hablaré de muchas cosas. Pero lo que en verdad estoy buscando a través de la escritura, que es mi única vía de desahogo ahora mismo, es paz. Perdí todo, y cuando me refiero a “todo”, hablo de mi misma: no sé quién soy, no se hacia dónde voy, ni qué es lo que quiero. La sensación de pérdida absoluta del camino no es un tema del cual no se haya hablado mucho. Pero MI experiencia habla del fracaso de un ser humano en su estado total: soy alcohólica. Y estoy hablando de una enfermedad que degenera el cuerpo, la mente y el espíritu. Tuve muchas oportunidades para recuperarme. He estado en varios institutos psiquiátricos, he llegado a visitar a una decena de psicólogos, muchos especialistas con distintos puntos de vista acerca de mi enfermedad me han examinado… He conocido varios grupos de A.A., y he conocido su programa. Pero el problema siempre fui yo: no me entregué nunca a él; al programa. Ahora soy un alma que se retuerce entre las paredes de la casa de sus padres, sin un hombro sobre el que llorar mis desdichas. Y ahí estoy yo otra vez: ese es mi gran problema. Siempre quise absorber a las personas para que se queden a mi lado y me consuelen. Los miembros de A.A. lo llaman auto conmiseración. Es la otra cara de la soberbia. Van de la mano y corroen juntas el espíritu de quien bebe para envenenarse con ellas. Mi pareja trató de que encontrara el programa, pero yo nunca lo hice. Porque me enceguecían mi orgullo y mi arrogancia. Y entonces Dios y la vida me dieron un cachetazo que hasta hoy duele: terminé con mi pareja (con quien, además, convivía), mis padres me trajeron de vuelta a casa y duermo con mamá como cuando tenía tres o cuatro años; tuve que dejar mis estudios, que, a pesar mío, iban bien… Y me encontré aprisionada. En una casa extraña rodeada de extraños que no tienen idea de por qué me encierro en el baño a llorar cada 30 o 40 minutos… Que no saben qué hacer cuando en un supermercado veo una heladera que siempre abría para sacar un paquete de milanesas de soja caseras, que a mi novio le encantaban, y me deshago en lágrimas a pesar de las personas (conocidas más que nada) que me ven con lástima… A mí y a mamá. Que no entienden por qué ando de pijamas todo el día, arrastrando los pies y poniendo las manos debajo de la nariz para evitar un nuevo torrente de lágrimas… Nadie entiende. Sólo alguien que ha pasado por la misma lucha que estoy pasando yo. Que es solitaria, requiere humildad y sobretodo mucha, pero mucha honestidad. Nunca fui honesta. Ni conmigo ni con nadie. Por eso decidí escribir este blog. Para mí y para quienes están enfrentando una lucha parecida a la mía. Ayer quise rezar (que es algo que aún no se hacer bien, pero lo hago como me sale) y no pude encontrar mi virgencita… Es una botellita pequeña con una virgen tallada en ella y llena de agua bendita, que me regaló mi tía, para que la lleve conmigo a todos lados. Creo que es una señal. Sé que está en algún lado, en casa de mis padres o en el departamento donde vivía, pero lo tomo como una señal para comenzar a buscar… Buscar mi recuperación, a Dios y a mí misma. Buscar mi fe. No puede ser otra cosa. Me han dicho que Dios obra de maneras misteriosas… Yo no sé si soy católica. No sé muy bien en qué creo. Pero sé que debo creer en algo Superior a mí, entregar mi mente, cuerpo y alma al programa de A.A. para que suceda el milagro… Todos los días. Un día a la vez. Entregarme. Porque es la única forma, la única, me han dicho, de poder volver a tener el control de mi vida. Porque el abuso del alcohol hizo mi vida ingobernable. Y solitaria, muy solitaria.

Este blog es mi meta diaria. Cada día subiré una entrada con una foto que represente mi día… Sea bueno, o sea malo. De ambos los tenemos todos.

Y hoy agradezco por eso.

Me gustan mucho las suculentas




5 comentarios:

  1. Poético blog, te animo a continuar. Saludos.

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  2. Gracias. Pasé a mirar el tuyo. Te agrego.

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  3. Hola María!
    Acabo de leer tu comentario y aqui estoy, de visita por tu blog. He querido dejar unas palabras en esta tu primera entrada. Me han impresionado, por un lado tu valentia y especialmente esa forma que tienes de expresar algo que no es nada facil. Te dire que me has provocado alguna lagrima y me has dejado reflexionando por un buen rato. No te dire que se por lo que estas pasando, pero conozco lo terrible y duro que resulta abandonar una adicción, no en primera persona pero si por gente muy cercana. Dejame decirte algo María, es posible (y estoy seguro de que lo vas a conseguir) dejar atras el alcohol, me atreveria a decir que cualquier droga, no es tarea facil, desde luego que no, pero tengo la sensación de que eres una persona con determinación y con las ideas claras. Estoy escribiendo sobre la marcha sin cambiar una coma, disculpa si he dicho algo que no debiera.
    En todo caso seguire pasando por aqui.
    Un beso desde el otro lado del oceano, ciao!

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    1. Hola Fran, nuevamente. Me hiciste llorar. Pocas personas son las que me dan fuerzas (Desde afuera y desde adentro). Gracias por tu comentario. Ya, como amiga bloguera, te quiero.
      (Los que estamos en recuperación aprendemos a querer muy muy fácil).
      Abrazos!!!

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  4. Solo quien ha transitado por los infiernos de su propia mente sabe lo duro que es encontrar la salida.

    Eres valiente, la valentía te la da no el no caer, sino que cada vez que caes te vuelves a levantar.

    Con permiso, me quedo por aquí leyéndote.

    Abrazo inmenso!!!!

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